2/20/2007

Acido Fólico

Ya es habitual que en la primera visita al ginecólogo al inicio del embarazo, este prescriba de inmediato la ingesta diaria de ácido fólico a la embarazada o antes, cuando la mujer se plantea la planificación de su embarazo, entonces también se recomienda su ingesta. ¿Por qué? ¿Cuáles son los beneficios para la madre y para el feto de esta medicación?
Para empezar y sin necesidad de estar o no embarazadas, el ácido fólico es sin duda una de las vitaminas esenciales para nuestra vida. Trabaja junto con la Vitamina B12 y la Vitamina C, para ayudar a nuestro cuerpo a digerir y utilizar las proteínas, sintetizándolas cuando el organismo las necesita. El ácido fólico se necesita para la producción de glóbulos rojos y para la síntesis del ADN. Además colabora en el crecimiento de los tejidos e incluso, ayuda a incrementar el apetito cuando es necesario, estimulando también la creación de ácidos digestivos. Pero además de todo esto, el ácido fólico, que es una vitamina de las del complejo B es más conocido entre las embarazadas porque ayuda a prevenir los defectos de nacimiento en el cerebro y en la médula espinal, “defectos del tubo neural”. Estos defectos congénitos son conocidos como “espina bífida” y “anencefalia” y por mencionar una sola cifra, sólo en Estados Unidos, cerca de 2.500 niños nacen cada año con defectos del tubo neural.
Los estudios realizados por los médicos, llevan tiempo demostrando que aquellas mujeres que consumen la cantidad recomendada de esta vitamina antes de la concepción de sus hijos pueden reducir el riesgo de que su bebé padezca estos defectos congénitos. Se sabe que esta vitamina es crucial en el proceso de multiplicación celular, de ahí su importancia durante el embarazo de cara a la buena evolución del feto.
Según los últimos estudios llevados a cabo en este campo, la ingesta por parte de la embarazada de ácido fólico antes y durante los primeros meses de gestación, también puede prevenir otras posibles malformaciones, como el labio leporino y la fisura palatina que aunque no son tan graves como los mencionados antes tampoco hay que desdeñar cuando se trata de la salud integral de nuestros hijos.
Gran parte de la clase médica señala que todas las mujeres deberíamos ingerir 400 microgramos de ácido fólico diariamente y a pesar de que esta vitamina se encuentra en abundantes frutas y verduras, es complicado obtener esta cantidad solo a través de la dieta, sobre todo ahora que vamos en general abandonando las dietas más saludables a la vez que “industrializamos” nuestros hábitos alimenticios. Por esto, muchos ginecólogos recomiendan la ingesta de complejos multivitamínicos que contengan directamente los 400 microgramos recomendados y si la mujer comienza un embarazo o tiene previsto iniciarlo, esta cantidad puede aumentar según prescripción facultativa, hasta los 600 microgramos diarios para cubrir también las nuevas necesidades físicas que genera el crecimiento del feto. Por lo general no se presenta toxicidad en el consumo de lo que podría considerarse cantidades excesivas ya que se trata de una vitamina hidrosoluble que cuando hay de más en el organismo el cuerpo puede excretarla con regularidad a través de la orina.
No nos confundamos, que nadie piense que se trata de una vitamina sexista que sólo beneficia a las mujeres, también beneficia a los varones de cualquier edad. Se sabe que tener deficiencias en ácido fólico puede degenerar en algún tipo específico de anemia, además estudios recientes sugieren que esta vitamina también puede ayudar a prevenir posibles dolencias cardiovasculares, la aparición de cáncer de colon o el de cuello de útero, e incluso en algunas mujeres el de mama.
Tal y como se expresan algunos médicos, la deficiencia en nuestra dieta de ácido fólico puede llegar a causar retraso en el crecimiento, encanecimiento del cabello, inflamación de la lengua, diarreas, úlceras bucales y pépticas y como hemos mencionado anteriormente, ciertos tipos de anemias, eso sí, sin tener en cuenta el sexo de la persona.
Se encuentra ácido fólico en: el zumo de cítricos (naranjas, pomelos, limones,...), granos y legumbres (lentejas, judias,...), salvado de trigo y otros granos integrales, hortalizas de hoja verde (lechuga, brócoli, espinacas,...), cacahuetes, nueces, levadura de cerveza, hígado, carne de ave, de cerdo y mariscos.
También hay que tener en cuenta aquellas sustancias que interfieren en la absorción del ácido fólico como es el alcohol, los estrógenos, los medicamentos anticonvulsivos y algunas de las medicaciones que acompañan a la quimioterapia, además hay que saber que el ácido fólico se destruye con el calor o lo que es lo mismo, al cocinar los alimentos que lo contienen se reduce su contenido y aquellos alimentos que se almacenan en temperatura ambiente durante mucho tiempo también pierden parte del ácido fólico que contienen.
En la web www.nacersano.org también se pueden encontrar recetas con alimentos que contienen entre sus nutrientes este, el ácido fólico.

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