3/13/2007

Malos humos para los peques.

Ya llevamos un tiempito con la ley en vigor en España y parece que “oficialmente” se acabaron los malos humos en bares, restaurantes y demás sitios públicos... aunque eso, todos sabemos que, es muy relativo.
Lo que es incuestionable es que los niños, nuestros niños, son los fumadores pasivos mas perjudicados por el humo del tabaco y ese humo también les afecta cuando entramos en un sitio público aunque nosotros, los adultos a veces parezca que no nos damos cuenta o que no queramos darnos tanta cuenta como el asunto merece. A veces la falta de establecimientos en los que no se permite fumar obliga a los padres con niños a entrar en establecimientos en los que fumar está permitido con el detrimento que esto supone para la salud de los pequeños. La cuestión es que en estos establecimientos se supone que está prohibida la entrada de menores... ¿entonces? ¿cómo se soluciona? ¿el dueño del establecimiento tiene que echar de su local a los padres con niños? ¿o tiene que disimular y aparentar que no se ha dado cuenta de quien ha entrado en su local?
Una inmensa laguna.
Hace algún tiempo en Israel se llevó a cabo un estudio para demostrar la incidencia de infecciones de garganta en su población infantil, la cuestión es que lo que demostró fue la incidencia superior en los hijos de padres fumadores. Era mucho más alto el número de niños que tenían gargantas infectadas de neumococos, aunque no desarrollaran ninguna patología, entre los hijos de padres fumadores. Y estos no sólo lo hacen, lo de fumar, en establecimientos públicos.... a veces ponemos el énfasis en el detalle (la cafetería, el restaurante,...) cuando el verdadero problema lo tenemos día a día, minuto a minuto en nuestra propia casa.
Es evidente que los hábitos de los padres tanto los buenos como los malos influyen de una forma directa e indiscutible sobre sus hijos, en sus costumbres, en su salud, en su vida.
Por ejemplo, una infección tan común como la otitis infantil, que se produce cuando esas bacterias alojadas en la garganta se trasladan al oído medio; tenía una incidencia superior en los hijos de madres fumadoras (más concretamente) en un 76% de ellos. De hecho, los investigadores concluyeron con la máxima de que si los padres y las madres dejaban de fumar se podría reducir el riesgo de otitis media en sus propios hijos. Este es sólo un ejemplo pero quizás además de abandonar malos hábitos lo que habría que plantearse es abandonar o dejar de frecuentar establecimientos en los que tampoco se tiene en cuenta la salud y el bienestar de nuestros hijos, sin mencionar la nuestra.

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