3/13/2007

El temido cólico del lactante

Quizás sea uno de los peores momentos desde que ha llegado nuestro pequeño a casa, pero no tanto porque sea un momento dramático o especialmente peligroso, sino porque consigue desesperarnos a nosotros como padres primerizos y según las últimas investigaciones, a los propios bebés. Hablamos de los temidos cólicos del lactante.
“Cada día es peor”, “Tiene que ser por algo”, “Empieza a llorar como si tuviera la hora cogida”,... Estas son solo algunas de las frases, los comentarios que las mamás desesperadas realizan a los pediatras o a las amigas cuando comentan sus problemas de llanto desconsolado, unos procesos que se repiten a la misma hora cada día y que vienen a durar en torno a las tres horas.
El llamado “cólico del lactante” es un problema bastante frecuente en los bebés que les provoca el estar llorando más de la cuenta sin que los adultos a su alrededor encuentren un motivo. Comienza alrededor de la primera semana de vida del niño y suele iniciarse el episodio de llanto más o menos a la misma hora cada día, con frecuencia en torno a la última hora de la noche, la solución sólo llega a partir del tercero o cuarto mes. Igual que llega sin un motivo aparente también desaparece sin que la solución haya sido muy clara.
Los padres siempre tienen la tendencia de buscar una explicación al llanto de su hijo, lo cual es muy lógico y sensato, pero es muy fácil que cuando el bebé está siendo criado con lactancia artificial se atribuya el problema del llanto a la leche, con lo que se prueban distintas marcas y al bebé se le incomoda con tanto cambio de sabor, de olor y de textura o aún peor, se empieza a preparar los biberones con menos medidas de leche de la que indican las marcas porque se piensa que la leche les resulta demasiado fuerte, lo que se consigue con esto es simplemente poner a dieta al bebé, que tenga más hambre, que esté peor alimentado y que no ingiera la cantidad de leche imprescindible para su desarrollo.
Claro que algunos bebés pueden necesitar leches especiales pero no se deben hacer cambios sin consultar primero con el pediatra.
Lo más sensato es combatir en lo posible la ingesta de gases por parte del bebé cuando le damos las tomas de biberón, hay que procurar que trague el menor aire posible, que la tetina siempre tenga leche y el orificio sea del tamaño adecuado para su capacidad, que eructe bien después de las tomas y si tiene algún problema comentarlo con el pediatra para que el valore la necesidad de administrar algún tipo de medicamento específico.
Si los bebés están alimentados con lactancia materna (lo más recomendable en cualquier caso), el problema viene si alguien convence a la madre de que estos llantos irracionales se deben a que su leche es mala o no le alimenta suficiente, algo completamente erróneo. Hay que tener mucho cuidado si la madre está tomando algún tipo de medicación que siempre tiene que ser controlada por su médico y comentada con el pediatra y nunca se debe suspender la lactancia materna sin indicárselo también al pediatra.
No cabe duda de que algunos niños lloran verdaderamente porque algo les duele, para algunos investigadores se debe a que los bebés a esta corta edad tienen un sistema digestivo aún inmaduro. Puede también producirse dolor por culpa de los gases, puede ser que regurgiten la leche y esto les produzca ardor, puede ser una hipotética alergia a la leche de vaca o a alguno de los alimentos que ingiere la madre, aunque esto es lo menos probable. También puede ocurrir que el bebé se encuentre algo más nervioso si la madre abusa del café o de bebidas que contengan sustancias excitantes o toma ciertos medicamentos. Y no podemos descartar una tercera opción y es que el problema puede ser también el hecho de que los pares no saben interpretar qué les está pidiendo su bebé a través del llanto, la única forma que tiene de expresarse.
Esta falta de entendimiento genera una lógica ansiedad en el padre y en la madre que es muy contagiosa para el bebé y se genera un círculo vicioso que para muchos autores es donde se encuentra la razón última del cólico del lactante. Los bebés son en general muy sensibles y se alteran mucho cuando notan que la persona que les atiende, que su madre o su padre están nerviosos, el bebé en esta situación se siente inseguro y se aún llora más.
Hay que tener en cuenta que después de nueve meses ahora, de repente, adaptarse a vivir fuera del útero es muy duro para el bebé y él también puede tener sus malos momentos.
No hay medicamento que solucione el problema pero sí puede ayudar el que alguien tranquilo se ocupe de cuidar y acompañar al bebé en este mal momento, la única recomendación que se puede dar es la de actuar con calma, sin prisa y aceptando que el niño llore mientras le consolamos con cariño y mucha, mucha paciencia. Huelga decir que en cualquier caso cuando el bebé rompe a llorar lo primero que se hará será descartar otras posibilidades: que esté sucio, que tenga hambre, que sienta frío, que necesite contacto físico,... Una vez descartado que al niño no le pasa nada y una vez que el padre y la madre han conseguido controlar sus nervios es muy útil en estos casos adelantarse a los acontecimientos y por ejemplo, si es posible, salir a dar un paseo antes de que comience la temida hora del llanto, puede que el paseo le relaje, le distraiga o le duerma y puede que se convierta en una buena opción

1 comentario:

  1. Ufff parece que fue ayer y ya han pasado mas de 14 meses cuando oiamos angustiados los llantos de nuestro bebe.Llantos de autentico dolor.En Inglaterra podemos conseguir en farmacias Infacol http://www.infacol.co.uk/index.cfm es apto desde que son recien nacidos y fue milagroso!La verdad es que se los he llevado a un par de amigas en Espana y ha sido muy agradecido.Ojala saquen al mercado algo similar pronto
    Un abrazo

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