3/29/2010

Porque a mí sí me importa

Estamos relativamente pendientes de lo que comemos, en casa no es que sea una preocupación ni una obsesión pero sí es algo que nos interesa cuidar, por nuestra salud y sobre todo por la de los peques pero a veces las cosas importantes, sinceramente, no están al alcance de nuestra mano.

El tema de los antibióticos por ejemplo es uno de los asuntos que más nos tiene concienciados. De sobra sabemos que no los debemos utilizar indiscriminadamente a la primera de cambio en cuanto aparecen los primeros mocos o las primeras toses, en eso somos bastante escrupulosos, pero ¿de qué nos vale a nosotros ser cuidadosos si después ingrerimos alimentos con restos de antibióticos que desconocemos y lo que es peor: que no deberían estar ahí?
Hace poco leía esto mismo en un informe de la Organización de Consumidores y Usuarios y hoy he descubierto otro artículo de esta misma asociación sobre este asunto en su web.
El artículo que cayó en mis manos se titulaba "Antibióticos. Residuos en mieles y gambas", es de la revista de la OCU para sus socios, el número 345 del mes de febrero y en el mismo, analizaron 4 tipos distintos de alimentos: miel, jalea real, gambas peladas crudas y pechuga de pavo.
Nada menos que en tres mieles distintas encontraron con sus análisis restos de antibióticos: tilosina, estreptomicina, ciprofloxacino y norfloxacino, algo que evidentemente no pinta nada en la miel ni en nuestro organismo.
En las jaleas reales analizadas así como en la pechuga de pavo (aquí probaron con 15 pechugas de distintas marcas) no hallaron restos de antibióticos, pero de nuevo en las marcas que comercializan gambas sí encontraron restos de antibióticos que como podeis imaginar: no tienen que estar ahí.
Es evidente que si nosotros mantenemos de una manera continuada niveles de sustancias antibióticas en nuestro organismo conseguimos que las bacterias se vayan haciendo resistentes a los mismos, es decir, que cuando realmente necesitemos usarlos por prescripción médica no nos van a ayudar tanto como deberían, además estamos sobrecargando nuestro organismo de sustancias que no le benefician y nuestros órganos tienen que hacer un trabajo extra que no aporta nada bueno.
Todo esto pasa sin pena ni gloria por la ética de muchas empresas que demuestran que les importan muy poco sus propios consumidores, que sólo les interesa el beneficio a fin de mes y que la salud y el respeto a los ciudadanos es pecata minuta.
Por eso yo creo que hay que tomar medidas por nuestra propia salud y ya que a ellos no les importamos... pues no les compramos.
Os cuento, las gambas peladas crudas de la marca ALIADA de El Corte Inglés procedentes de China tenían cloranfenicol (0'2mcg/kg) un antibiótico PROHIBIDO por ley en la Unión Europea porque implica riesgo de anemia y las mieles con restos de antibióticos son "Luna de Miel" que contiene tilosina, "Marlene" con estreptomicina y la miel de la marca Carrefour que tiene ciprofloxacino y norflozacino.
Todos estos son los datos de los análisis independientes que llevaron a cabo en la Organización de Consumidores y Usuarios, por lo menos nos sirve para conocer un poco más lo que ponemos en nuestras mesas y tener un poco más de control sobre nuestra propia salud... casi nada.

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