Escocia: Nos vamos de... focas.


Para disfrutar con las maravillosas vistas de esta colonia de focas, nos embarcamos en un pequeño trasbordador escocés, con un capitán sacado de los cuentos que conocía nuestro país de oídas y se sorprendía de que realmente en España hiciera tantos días sol... a nosotros nos acompañó su mejor lluvia intermitente de agosto... ¿qué más se puede pedir? La verdad es que el paseo fue de lo más divertido para todos, con sus momentos de risas y bromas y para G. con mucha, mucha emoción... cuando le dijeron que le iban a dejar pilotar el barco... le dió un ataque de responsabilidad que le dejó intranquilo, pero mereció la pena....


Como puede apreciarse era todo concentración... primero esperando a su turno porque había otra niña "piloto" antes que él y después con las manos en el timón como un experto capitán de barco... es un niño que promete... Incluso tuvo tiempo para mirar a cámara sin que tuvieramos que temer por nuestra seguridad o la de las focas que dormitaban plácidamente en su islote.
Focas salvajes, en su hábitat natural, focas que se sorprenden aún de ver a los humanos pasar cerca de sus dominios y que literalmente, no nos quitaron el ojo de encima, se ve que no se fiaban de nosotros, y hacían muy bien.... aunque nosotros llevaramos buenas intenciones... pero también es verdad que llevábamos estos dos grumetes.... que ¡daban muuuucho miedo!... hasta que se quedaron medio dormidos, sobre todo "el pirata azul".


Pero no todo iban a ser focas, nuestro capitán además era un concoedor de la zona y un orgulloso guía que nos enseñó unas redes en las que criaban salmones, unas bateas de las que salían miles de salmones de las frías aguas escocesas hacia cualquier lugar del mundo. La verdad es que era increible verles saltar en el agua en esas inmensas "piscinas".
De ahí el barco-factoría los extraía y directamente en el mar se preparaban para su consumo... suena un poco "mecánico" todo pero si hay que comer pescado mejor que sea "criado en granjas" que diezmar un entorno salvaje con malas práxis y que muera todo bicho viviente alrededor ¿no?

Y ahí estaban también las focas, tranquilas, dulces, somnolientas, atrapadas por los rayos del sol escocés que se asoma muy de vez en cuando por esas costas... unas focas con unas miradas entre curiosas y prudentes que no dejaban de seguir nuestra trayectoría por lo que pudiera pasar, unas focas poco acostumbradas a los turistas que nos mostraron su cara más amable y que nos dejaron ver un trocito de naturaleza, de realidad, de vida en estado puro.

Nos encantó el paseo, la verdad es que fue de lo más improvisado, según estabamos en Ovan surgió la idea... y ¡la aprovechamos! y como suele ocurrir en estos casos no cabe duda de que mereció la pena y que los planes menos planeados suelen ser también los mejores...




2 comentarios:

  1. Que bonitos los nenes !

    Gracias por participar en el sorteo, mucha suerte! Saludos, mandisign :)

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  2. Gracias a vosotros por el comentario. ;-)

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¡¡Genial!!
..y muchas gracias por hacerlo.

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