sábado, 26 de mayo de 2012

A.P. Nos Habla de: Miedo Infantil

Hoy empezamos una interesantísima colaboración de la empresa AtenciónParticular, de la que ya os hablamos AQUI, hace unos días en el blog.
Una empresa que trabaja por y para los peques y que intenta ayudar, apoyar e informar a los papás y a las mamás.
Por eso comenzamos esta colaboración periódica con TMP hablando de los
Miedos Infantiles, una de las reacciones de nuestros hijos quizás a su propio desarrollo y a su maduración. Os dejo con ellos:

Los papás creemos que tenemos las ideas muy claras acerca del espacio que hay que conceder a los miedos.
Sabemos que no hay que ser miedoso, pero tampoco temerarios.
Por eso nos parece lógico que nuestros hijos/as tengan miedos ante peligros reales, o al menos posibles, de los que, por otra parte tratamos de protegerles. En este caso el miedo es útil porque evita problemas. Y hasta hay ocasiones  en que nos vemos obligados a infundir miedo al niño excesivamente alocado o temerario.
En cambio, somos menos comprensivos con los miedos que, a nuestro parecer, no tienen fundamento, como cuando el niño/a dice llorando que tiene miedo a la oscuridad, a los fantasmas, a los monstruos, a los sueños, a quedarse dormido. Nosotros decimos que esos miedos son irreales, que son injustificados, porque para nosotros no están basados en nuestra realidad: Decimos incluso que son miedos imaginarios.
Nos pasa esto porque desde nuestro punto de vista, nos inclinamos a pensar que el proceso de crecimiento de los miedos debería ser gradual, de los irracionales a los racionales. En cambio, debemos saber, que el proceso evolutivo sigue otras leyes, menos simples pero más ricas en imprevistos y relacionadas con la madurez del niño y las características de los contextos donde crece.



Desarrollo evolutivo

0-2 años
2-3años
3-6años
6-adolescencia
Adolescencia
En el recién nacido no creo que se pueda hablar de miedos son más reacciones innatas de sobresalto y llanto que los lactantes tienen como respuesta a estímulos violentos ( ruidos fuertes, aproximación repentina de objetos…) después va apareciendo el miedo más primitivo de la especie humana: el miedo al abandono, que significa fundamentalmente la imposibilidad de sobrevivir. Este miedo va convirtiéndose a lo largo del tiempo en temor a la separación de las figuras conocidas y la angustia ante el extraño.
En esta época los miedos van relacionados con la conciencia que el niño va tomando con ser alguien entre los demás y su autoafirmación. Comienzan los primeros choques con nosotros, se establecen las primeras normas, y se afirman los primeros retos y trasgresiones. Esto genera en nuestros hijos/as tremendos sentimientos de culpa que puieden manifestatrse en algunos casos a través de miedos de abandono y separación.
A partir de esta edades los niños/as desarrolla gracias a la rica vida de fantasía que caracteriza a este periodo, llamado pensamiento mágico o animista, un repertorio de miedos fundados en esta super imaginación: miedo a la oscuridad, a los ruidos extraños,a la penumbra que difumina el perfil de las cosas, a una tela agitada pr el viento, a los monstruos, a los lobos… Y a estos hay que unirlos miedos que tienen que ver con la propia integridad: a ser devorado, a ser herido, a ser agredido por animales feroces, a morir, a caerse, a ahograse…
Se empieza a adecuar al principio de la realidad aunque perduran aún los miedos de tipo mágico y los relacionados con la impotencia e inadecuación. A emdida que el desarrollo avanza. Los miedos que lo habitan se interiorizan y, en cierto modo, se afinan: miedo a l fracaso, a la desaprobación y a l rechazo, poniendo en primer plano el viejo miedo al abndono, acompañado del antiguo sentimiento de culpa
En este caso los miedos tienen que ver, por una parte, con la propia identidad, y por otra, con las relaciones interpersonales. En la pubertad  miedos relacionados con la propia imagen, con el sentido de la propia persona, temiendo no ser acetado/a, no ser escuchado, no ser comprendido y no ser amado.




Afrontar los miedos

No debemos temer a que los miedos interrumpan en la vida de nuestros hijo/as, aunque puedan turbar la marcha de la vida familiar, sirven para que el niño/a madure. Es inevitable que surjan. ¿ Por qué? Porque pertenecen a la especie humana, y nosotros nos singularizamos por un largo proceso de adaptación que ninguna otra especie se caracteriza.


¿Cómo actuar?

Errores
·         Reírse del niño o reprenderle couando expresa miedos que a nuestro parecer no tienen sentido o no aparecen en la lista que hemos dado correspondiente a su edad.
·         Obligarle a frontar directamente una situación que le asusta ( por ejemplo, arrojarle al agua si tiene miedo, encerrarle en una hanbitación oscura si tiene miedo a la oscuridad…)
·         Evidenciar delante de otros niños o adultos sus miedos, humillándole delante de todos.
·         Que los padres mostremos nuestros posibles miedos propios, pues eso hará que el niño se sienta más inseguro.


Aciertos
  • Dar confianza a nuestros hijos/as y tranquilidad a que ellos mismos lo irán superando.
  • Crear un clima adecuado para reforzar su autoestima y su autonomía.
  • Ayudarle a expresar verbalmente las sensaciones de miedo.
  • Ofrecerles la posibilidad de afrontar muy gradualmente la situación o el objeto que le atemoriza.
  • Utiliza cuentos, canciones, narraciones.
  • Hacerle sentir que les queremos y les respetamos con sus miedos y sin ellos.

Hay que saber que no todos nuestros hijo/as  tienen que manifestar todos los miedos a los que se aluden. Sólo queremos que reflexionemos para que cada cual deduzca lo que le parezca más útil para comprender a nuestros/as hijos/as.

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