domingo, 15 de julio de 2012

A.P. Nos Habla de: Tiempo Libre

Metidos como estamos en el verano todos damos por hecho que los niños tienen muchas horas libres por delante, mucho tiempo de ocio pero... ¿es cierto realmente?
Desde Atención Particular se lo han planteado y lo han analizado para compartirlo con todos nosotros. Os dejo con su reflexión en este interesante artículo:



Al leer el título de este artículo, muchos de los padres/madres pensarán en su propio tiempo libre, y tal vez, se den cuenta, que tienen poco precisamente porque la familia lo absorbe todo.
Pero de lo que queremos hablar en este artículo es del tiempo libre de los niños.
¿Absurdo?
¿ El tiempo libre de los niños/as no es libre del todo, y más cuanto más pequeños son?
Entonces, podríamos plantearnos esta pregunta: ¿existe un tiempo libre de los niños?



Desde nuestro punto de vista, quizá podríamos llegar a la conclusión, que como el niño/a carece de responsabilidades y compromisos, y en especial cuanto es más pequeño, tiene mucho tiempo libre. Pero, la verdad, es que el tiempo de un bebé, por ejemplo, es un tiempo totalmente programado por el adulto, y por lo tanto muy “obligado”: el bebé debe recibir determinadas atenciones, ser sometido a controles, realizar diversas funciones corporales… Los padres son los que dirigen su jornada.

TIEMPO ROBADO.
Cuando el niño/a empieza a tener autonomía, éste puede tener (si el adulto se lo permite) momentos y espacios de un uso del tiempo libre a elección propia. Él/ella lo que quiere es explorar, manipular, construir…, y se le promueve por una necesidad intensa de entender, experimentar o razonar sobre su relación con las cosas que le rodean. Ésta es la razón por la que nunca se debe subestimar estos juegos, y pensar que nuestro hijo/a es excesivamente movido/a. Lo que realmente hace el niño/a es trabajar, experimentar y reflexionar, es decir, ocupa su tiempo libre de manera muy seria.
Esta seriedad, que en la guardería o en el Ciclo de Educación Infantil, consigue expresarse mediante actividades de experimentación, en nuestra casa lo hace cuando imitan nuestros gestos en los quehaceres cotidianos: limpiar, planchar, hacer pequeñas reparaciones, estar en la cocina (donde las cacerolas son de verdad, maneja ingredientes auténticos, los toca, los manipula…)...
Pero, según van creciendo, aumentas sus necesidades de movimiento y socialización, entonces el tiempo libre se convierte en juegos que implica la compañía de otros niños/as, con los que tiende a superar sus límites y que el adulto trata de satisfacer y controlar.
Hay que tener en cuenta, que en estas edades de la Educación Infantil, todo en el colegio está totalmente programado. Se tratan de actividades que se proponen como juegos, pero que son sustancialmente didácticas.
De ahí, no sé si os habréis dado cuenta, que cuando vamos a recoger a nuestros hijos/as al colegio, los pocos niños/as que quedan en el aula empiezan a descontrolarse, parecen disfrutar intensamente por “sentirse libres” y porque pueden improvisar entre ellos sus propios juegos y hasta llegan a llorar cuando llegan sus padres (¡que sufren muchísimo porque no quieren irse con ellos!) a recogerlos.
Quizá sea el verdadero tiempo libre que los niños consiguen robarles a los adultos para ellos solos.


TIEMPO RECARGADO
Cuando el niño/a sigue madurando, estamos ya en Primaria. Es evidente que ahora nuestro hijo/a cuenta con horas obligatorias, ni más ni menos que nosotros, padres trabajadores.
Les recordamos: “Tienes que ir al colegio como yo tengo que ir al trabajo”… Y el tiempo escolar tiende a prolongarse con actividades extraescolares. Además, están los deberes. El tiempo libre, por tanto, es cada vez menor y, con ello, también la autonomía del niño/a para organizar su jornada, porque nosotros elegimos las actividades, cuándo debe estudiar, le organizamos el estudio…
Pero, ¿Qué sucede muchas veces? Ante el terror que nos da que nuestro hijo/a tenga tiempo libre en casa, muchos buscamos que todos los días estén cargados de tareas y actividades. Y por varios motivos muy convincentes: porque se trata de actividades utilísimas ( lenguas extranjeras, deporte…) porque así no pasa horas y horas viendo la televisión o jugando a la consola, porque así sé dónde está y con quién, porque todos lo hacen y me meto en la dinámica…
Esto sucede casi siempre en las ciudades, en cambio en los pueblos no, ¿por qué?, porque los niños tienen lugares para jugar sin peligros, y no hay que olvidar, que el jugar y socializarse, la autonomía y la capacidad para resolver conflictos son las necesidades primordiales para desarrollarse sano. 


LAS REDES DEL TIEMPO LIBRE
Ahora que estamos en verano, hablemos del falso tiempo libre, que coincide en invierno con el fin de semana. Mientras nuestros hijos/as son pequeños/as, es corriente y fácil que nos llevemos a los niños a: hacer la compra, visitar familiares y amigos, etc.
Pero llega un momento que el niño ya no acepta, si no es refunfuñado y malhumorado, porque estos actos sólo tienen interés para los adultos, y es aquí cuando tenemos poca imaginación y quizá poca disponibilidad para pensar en otras distracciones, aunque gracias a Pilar y  su blog podemos copiar muchas cosas que a nosotros no se nos ocurren.
De todas maneras, vamos a dar algunas ideas generales, por si nos sirven de ayuda:
·         Crear relaciones de convivencia recreativas con otras familias del mismo lugar donde se reside que permitan establecer una red de relaciones para ayudar a nuestros/as hijos/as, valiéndonos este recurso, para todas las edades, desde bebes hasta la preadolescencia.
·         Excursiones, compartir juegos, intercambio de confidencias…, establecer como valor el estar en compañía ya sea de adultos o de su misma edad.

Este artículo, espero que también nos sirva para reflexionar sobre nuestro tiempo libre , a veces demasiado recargado, de viajes dirigidos o de cosas que no podía hacer durante el tiempo laboral y lo dejo para ¿mi tiempo libre?.
No hay que olvidar que tiempo libre esta muy relacionado con tiempo de descanso y a veces, ya sea porque nosotros queremos descansar o porque creemos que nuestros hijos/as necesitan “distraerse” a toda costa, nos olvidamos que necesitan relajarse de toda su jornada, apretadísima, que han tenido durante todo el curso escolar.


ENCONTRARLE SENTIDO
Por ello, sabemos que en el mundo en que vivimos, realmente el tiempo libre ha perdido su esencia, cuando no estamos trabajando, decimos que estamos dedicando el tiempo a cometidos “improductivos”: como cuidar de los hijos/as, los trabajos domésticos, la atención a los ancianos,… De ahí cuando nos encontramos por primera vez ante la realidad del tiempo libre,  como por ejemplo, por desgracia, en la cantidad de hogares que estamos encontrando, por primera vez, parados de los cometidos “productivos”, o cuando nos jubilamos, es inevitable la sensación de un vacío angustioso. Vacilan los cimientos. Porque desde pequeños nos enseñan y enseñamos a que los demás nos rellenen los tiempos vacíos y que los tiempos libres siempre estén llenos.
Pero observemos a los niños, y quizá aprendamos de ellos un modelo diferente.  Ellos nos enseñan que el tiempo no es un contenedor, sino un acontecimiento vivido o por vivir, una serie de acontecimientos y experiencias de relación, una serie de opciones que nos ayudan a crecer con los demás y en medio de ellos. Pero sin olvidar  y ahí entramos nosotros en educarles en:
·         El respeto a sí mismos, la confianza en los propios recursos, la capacidad de responsabilizarse;
·         El valor de la relación con el otro y con los otros, la búsqueda de la realización como compañeros en una experiencia común;
·         La búsqueda de sentido a través de lo que no es instrumental sino gratuito, aprendiendo a saborear a través de lo gratuito la dimensión de la libertad.

 Si hacemos nuestras estas premisas, creo que nos van a servir para educar a nuestros hijos/as en un uso del tiempo con respeto de  lo bueno que es, y para aprender nosotros a hacer de nuestro tiempo de “obligaciones” un tiempo libre.



PREGUNTAS QUE NOS PODRÍAMOS HACER PARA REFLEXIONAR.
¿Consigues tener tiempo libre? ¿Lo consigue tu hijo/a?¿ Qué hacéis en el tiempo libre, juntos o separados?
¿Conoces experiencias alternativas de uso de tiempo libre para y con los niños, es decir, experiencias que no saturen con los quehaceres, sino para que sean en sí mismos relajantes, divertidos, útiles y que hagan crecer?
¿Conoces experiencias como las de esas familias que saben organizarse para que los padres compartan con sus niños juegos y excursiones? Nosotros sí con la ayuda de Pilar, que nos da siempre ideas muy chulas.
¿Crees que tu hijo/a te molesta en tu tiempo libre, que lo dedicas a hacer cosas y prefieres que esté ocupado/a con cualquier actividad, en vez de estar relajados todos en casa, viendo una película, leyendo un cuento juntos, haciendo teatro o jugando a algo divertido ocupando los dos vuestro tiempo libre?
¿Piensas que los recargamos demasiado, a veces solo por beneficio nuestro, para que nos dejen descansar un ratito, con actividades innecesarias?
¿Valoras que tú necesitas descansar cuando llegas a casa del trabajo, y que quizá él también debería hacerlo?
¿Programas tiempos de descanso en tu vida y en la suya, que no sea el momento sueño?
¿Cuándo te fijaste en la foto del principio, te costó asociarla con el tiempo libre?


Ahí os dejamos pensando, volvemos a hablar pronto.




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