9/17/2012

Crucero IV: Tallín.

Sin duda fue una de las visitas más completas, la que nos dejó con mejor sabor de boca y la que nos decubrió una ciudad preciosa: TALLÍN, la capital de Estonia. ¿La conocéis?
Nosotros no la conocíamos hasta este pasado verano y ¡estamos deseando volver a pasear por sus calles!
¿Os venís?


Tallín, como os decía, es la capital de Estonia, un país relativamente joven, que se independizaba de la antigua Unión Soviética en 1991, hace poco más de veinte años... En esta ciudad viven casi 400.000 personas, es la ciudad más poblada de Estonia y se encuentra al norte del país, a orillas del golfo de Finlandia y solo a 80 kilómetros de Helsinki.
Tras la independencia del país, Tallín empezó a crecer como ciudad.
Económicamente se ha desarrollado en parte gracias al turismo y en parte gracias al desarrollo, al empuje y a la inversión en nuevas tecnologías.  Tallín siempre ha sido uno de los puetrtos más importantes de Estonia, sino el más pero además, desde comienzos del siglo XX, el gobierno ha fomentado el desarrollo del sector de las nuevas tecnologías y la información.
Anatol, nuestro guía, estaba orgullosísimo de que la empresa Skype se creará precisamente allí (en 2003), de hecho se ha llegado a denominar como "la Silicon Valley del Báltico", casi nada...

El centro de Tallín se rehabilitó y a su lado ha ido creciendo un distrito más financiero y moderno, por el que no paseamos, nos quedamos con la plaza, con el entorno de la ciudad antigua y lo entendereis cuando os diga que precisamente esta zona fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997.
Y con muy buen criterio, la verdad...
La plaza es de esas de cuento; destaca su ayuntamiento y su alta torre de más de 60 metros de altura, se trata de un edificio de estilo gótico tardío y tiene en su fachada dos gárgolas con forma de dragón del sigo XVII, una de ellas la podéis disfrutar en esta misma foto.

No podíamos dejar de visitar la Catedral de Alexander Nevski, una iglesia ortodoxa situada también en la llamada Ciudad Vieja, es una iglesia típicamente ortodoxa que se contruyó a finales del siglo XIX y principios del XX.
Ya veis que aún hay algún que otro andamio, no creo que estén aún con construcción... será más algún que otro arreglo, pero es que es tan joven...







Tras pasear por la ciudad nos dirigimos al Museo al Aire Libre de Estonia, situado en la llamada Rocca al Mare.
Un museo etnológico, abierto desde 1957 en el que se muestran las antiguas estructuras de madera del país, cómo se distribuían las granjas, las familias, los animales; como fucionaban los molinos, cómo se pescaba y se secaba el pescado para poder guardarlo y consumirlo después.
Una visita al pasado de una gran belleza, la verdad.
Y encima nos regalaron una exhibición de bailes típicos también con trajes típicos del país.
Lo dicho, antes o después... habrá que volver a Tallín, sin duda.







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