Viajar. Málaga: Frigiliana y Mijas. Un Viaje en el Tiempo.

“¡Si me queréis, irse!” es la archi famosa frase de Lola Flores en la boda de una de sus hijas, seguro que os suena. Hace mucho años de la frase pero se ha quedado como una frase hecha de la cultura popular española, somos muy salaos, eso es verdad.
Yo le añadiría “¡Si me queréis, llevarme!” a cualquiera de los dos pueblos blancos de la provincia de Málaga a los que os voy a acercar con el post de hoy… sí, que es viernes y hay que viajar o al menos encontrar excusas para hacerlo porque motivos, nos sobran.

¿Os venís a recorrerlos con nosotros?



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Dejamos la playa y la toalla aunque nos abrace la pereza durante las vacaciones y nos vamos primero a Mijas, quizás el más conocido por el gran público de los dos de los que quiero hablaros.
Mijas es un municipio de la Costa del Sol que en 2011 tenía casi 80.000 habitantes, seguramente a día de hoy los superará. Está dividido en tres núcleos urbanos y yo me centro en hablaros hoy de Mijas pueblo, el que se encuentra en la ladera de la Sierra de Mijas, el que cuenta con el casco histórico del municipio, de calles estrechas y cuestas empinadas de casas encaladas a los lados de las estrechas aceras y flores en las ventanas colgando de macetas azules sobre las paredes blancas, casi inmaculadas.
Mijas pueblo tiene el encanto de los pueblos blancos andaluces en los que aún ves como las vecinas más mayores sacan la silla a la calle para charlar, contarse sus cosas del día a día y seguir haciendo tribu, mientras decenas de turistas caminan por esas mismas calles disfrutando del sabor que ha dejado el tiempo y el orgullo de estos habitantes.

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Mijas es conocido por sus burro-taxis y seguro que hay excepciones pero a nosotros no nos gustó como trataban algunos a sus animales y como es lo más conocido del municipio seguro que encontráis información más que de sobra en distintas webs turísticas.
Nos gustó el trato con la gente del pueblo, los saludos por la calle, las indicaciones para encontrar una tienda o un bar, comer en un jardín y pasear sus cuestas. 
Nos encantó la casona enorme en la que está ubicado su museo etnográfico, su historia y cómo se han sabido adaptar desde los años 50’ a las oleadas de turistas que han ido llegando al municipio.
Nos gustó y seguramente volveremos más pronto que tarde a pasear por Mijas.

De Mijas a Frigiliana hay unos pocos kilómetros, no muchos, pero son tanto físicos como temporales. 

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Frigiliana para nosotros creo que tiene incluso más encanto, aunque también puede ser que nos diera esa sensación porque coincidimos con la última edición del Festival de las Tres Culturas, en el que todo el municipio se implica y participa. Todo el pueblo se engalana con banderas, banderines, guirnaldas y pendones. 
Las casas, las calles, hasta en las farolas tienen pequeños bafles para que la música judía, la árabe y la cristiana vayan sonando consecutivamente. El ambiente que se crea cuando va cayendo el sol es mágico en Frigiliana durante su festival, el último fin de semana de Agosto, sobre todo porque hay casi el mismo número de personas vestidas de época que de turistas como nosotros.

Y por supuesto los conciertos. 
El primer año que estuvimos por allí sonaba Kepa Junkera, este segundo año han sido Ara Malikian, Carmen Paris y Manu Chao, en días consecutivos los cabezas de cartel. Ya veis que el nivel es alto en lo que a calidad musical y cultural se refiere en el Festival de las Tres Culturas de este municipio malagueño de poco más de 3.000 habitantes empadronados.

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Para recorrer Frigiliana con los peques, nosotros nos subimos al tren turístico que además de pasear la ciudad, va contando al visitante algunas de las curiosidades de la historia del municipio y de la sierra en la que está enclavado. 
Es la forma más divertida de aprender historia y de comentarla con ellos y enlazarla con lo que les cuentan a veces en algunos de sus libros.

Lo mejor del recorrido sin duda es hablar de tolerancia, de paz y convivencia entre iguales, da igual la época, la religión o la costumbre siempre que unos y otros sepamos respetar lo que nos hace distintos y apreciar lo mucho y bueno que tenemos en común. 
No dejamos de aprender cada vez que salimos de casa ¿no os pasa a vosotros algo parecido?

2 comentarios:

  1. Hace años que no paseo por Frigiliana y por lo que parece el turismo ha llegado con su tren y todo. Sin embargo siempre será un pueblo con un encanto muy especial al que merece la pena, y mucho, dedicar buna visita.

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    1. Sí, sin duda. El municipio y sus gentes se han adaptado al cambio y a los ingresos que dejan/dejamos los turistas pero no ha perdido nada de su encanto... eso también es palpable al recorrerlo.

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..y muchas gracias por hacerlo.

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