7/27/2016

Una enorme sonrisa a punto de irnos de vacaciones: De Kenia a Canadá, la gente buena no levanta el polvo a su paso

kenia canadá libros cine


Sí, mi intención era seguir escribiendo durante el mes de Agosto. Por algo había reducido los posts semanales de cinco a tres, pero no, no va a ser posible.

Dicen que de buenas intenciones están los cementerios llenos y yo aquí me planto, me doy mus y me parece que es el mejor momento para decir un “hasta luego” con una enorme sonrisa.

Pero antes de irme a descansar un poco y sólo un poco tengo preparados dos posts para que os quedéis con ganas de más... en Septiembre.

Hoy os llevaré a dos sitios completamente distintos, dos mundos que muestran como el mundo, sí el nuestro, el que nos empeñamos en quemar, ensuciar y pervertir… bueno pues a pesar de todo eso, el mundo es un sitio genial con gente estupenda.

Y el viernes… el viernes nos diremos hasta luego con un viaje muy cerquita de casa, de esas escapadas que merecen muchísimo la pena hacer.

Pero hoy preparaos para sonreír y conmoveros con estas dos historias que demuestran que la gente buena, no levanta el polvo a su paso.




Las dos han llegado a mis manos desde las redes sociales por las que estas vacaciones me seguiréis viendo si os apetece ¡claro!

Las dos vienen de la mano de dos periodistas de esos a los que hay que seguir porque no importa en el medio en el que escriban… ellos hacen periodismo donde estén, es una de las suertes de esta época tan vacía de intermediarios si nos apetece. El medio es el mensaje, sólo si le dejamos.

Empiezo por Xavier Aldekoa y su historia en Kenia.

Xavier está empeñado en que veamos África como un continente en movimiento y no en éxodo, un continente que crece y no sólo que intenta escapar. Un continente vivo.

Su historia la encontráis íntegra en La Vanguardia, yo sólo me quedo con algunos apuntes de lo que cuenta Aldekoa (por cierto, si no le seguís en TW o en IG no sé qué demonios estáis haciendo…jejejeje).

Como amante del cine, me anima mucho saber que una pequeña ONG se ha propuesto crear un pequeño negocio en el que emplear a vecinos de un barrio humilde para doblar las películas que después podrán visionar en las chabolas de ese mismo barrio o quizás de otros más. Para poder reunirse, para hacer comunidad y para charlar después con los niños que vayan a ver las que se programen en sesión infantil.

El cine es uno de esos fenómenos que unen personas y que ayudan a conocer culturas y eso, conocernos, es muy importante para aprender a respetarnos.

Sí, leeréis el artículo y me diréis que soy una lista porque no menciono ni de pasada que el fútbol tiene mucho más tirón que el cine en esos mismos barrios y con esas mismas personas… bueno, nadie es perfecto ¿no?

asociación solidaridad lectura


De África a América, de Kenia a Canadá.

De la mano de otro periodista al que también deberíais seguir (en TW por ejemplo) si queréis estar informados de que hay distintas opciones, no sólo las que nos cuentan nuestros medios patrios. 
Hay otras formas de hacer las cosas y no salen tan mal… para la ciudadanía digo, para los medios… pues ya tal.
Se llama Ernesto Filardi y entre otras historias, esta relacionada con los libros y la lectura infantil me encantó.
No, no la ha recogido aún ningún medio de su hilo de tuits por el momento, así que mejor os la cuento.

Se trata de acercar los libros a los niños. Niños y adolescentes, quizás niños que se van acercando a la adolescencia y preadolescencia (nuestros niños de “Hay Vida Después de los 6” ya sabéis..). Acercarles a la lectura que no a las librerías a las que realmente no todos tienen acceso… no sé si me explico.

Hablando de que los adolescentes y preadolescentes tienen que encontrar de algún modo el “amor” por la lectura, llegamos a la conclusión de que para eso es imprescindible que tengan acceso a libros, que los cojan, los ojeen y hojeen, que les pique la curiosidad por leerlos, que escojan grandes libros que se queden en su memoria intercalados con algún que otro pestiño literario como nos ha pasado a todos en la adolescencia. La vida misma en versión libro.

Y en esas Ernesto nos cuenta a todo su TL la historia de una ONG (sí, otra ONG, la gente cuando queremos hacer cosas, las hacemos…) que precisamente hace eso: facilitar el acceso a los libros a todos los niños que quieran.

Tienen un local al que puedes ir acompañado de un adulto y elegir entre todas sus estanterías un libro. Le ponen un sello y te lo llevas a casa y te lo lees ¡claro!

Es una especie de asociación de lectores y promotores de la lectura que se nutre de donaciones de libros que hacen particulares e incluso alguna editorial por lo que cuenta Ernesto.

Aquí tenéis el enlace a su web por si queréis conocer un poco más quiénes son y cómo funcionan. 

¿No os parece tan sencillo que da pudor no haberlo pensado para ponerlo en marcha en vuestro barrio, en el colegio de vuestros hijos, en la cafetería de la esquina? No sé… a mí me han entrado muchas ganas de ponerlo en marcha, la verdad.


Dos noticias chulas, de esas de sonreír y de querer creer en las personas. 
Las malas, las noticias malas y las malas personas, hacen mucho ruido, es verdad. Las buenas están ahí, haciendo cosas sin levantar el polvo a su paso, tejiendo una tela de araña que en algún momento nos tocará y entonces tendremos que decidir entre qué es lo urgente y qué lo importante ¡suerte en la elección!

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