12/26/2016

Adolescentes, abandonados a su suerte y a su móvil

smartphone adolescentes

Hijos que crecen, que cumplen los seis, los siete, los ocho y que quieren un móvil por encima de todas las cosas o que están pensando en grabar videos para subirlos a youtube.

Éramos pocos y las redes sociales entraron en nuestra vida y no dejaron títere con cabeza, ni siquiera entre nuestros hijos.

Las redes sociales atacan directamente a la sensatez, los conocimientos y la capacidad de los padres y madres. La batalla está planteada… ¡salgamos a ganar!


¿Me he puesto muy bélica? Es que el tema es de esos que generan un conflicto en casa sí o sí, lo único que podemos controlar son las dimensiones del “problema”, nada más.

Me encuentro hace semanas con la historia de Beatriz, una profesora de primaria con un hijo que quiere un móvil porque cree que lo necesita. Su hijo ha empezado la secundaria y “pese a las quejas reiteradas de su hijo y la presión del entorno, se resiste a comprarle un móvil”. Y me veo reflejada en Beatriz en esta decisión suya y la comprendo y sinceramente, la aplaudo.

No ElMayor no tiene móvil y este es el primer año que le he dejado el mío para hablar a través de whatsapp con sus nuevos compañeros de clase, de 1º de ESO porque sí, todos tienen móvil y algunos desde hace tiempo. Con esto limito los tiempos, sé cuándo está usando el móvil y a veces leemos juntos los mensajes que se cuelgan en el grupo de clase y podemos comentarlos e incluso analizarlos.

Estando de acuerdo en lo que comenta Beatriz sobre el hecho de que se vuelven más sedentarios cuando tienen móvil, dejan de leer o hacer deporte espontáneo con los amigos y sobre todo, pierden creatividad porque dejan de necesitarla; sin embargo lo que más me preocupa es que no les damos indicaciones ni herramientas para usar los dispositivos con responsabilidad y tampoco podemos exigir que ellos mismos le apliquen esa responsabilidad porque hasta hace dos días considerábamos que eran niños.

smartphone tablet adolescencia

Compañero de infancia

La mayoría de los adolescentes que lo tienen creo, sinceramente, que no lo necesitan en su vida diaria pero es un hecho que entre los niños y niñas de 10a 15 años un 69’8% lo tienen y usan el móvil en su vida diaria.

La enorme mayoría de los hogares españoles, casi un 82% según datos del Instituto Nacional de Estadística, tenemos acceso a internet y la principal forma de conexión es el móvil, tanto en nuestra casa a través de la wifi como en la calle mediante la contratación de datos móviles.

La proporción de uso de tecnologías de la información por parte de los niños y niñas en torno a los 10-15 años es prácticamente completa, un 95% de ellos navega por la red y en eso tiene también un tanto de culpa el hecho de que los niños y niñas de esa edad tenganen sus manos un teléfono móvil.


Tienen en el bolsillo un nuevo compañero de infancia, una herramienta que no tengo nada claro que sepan usarla y sí, en gran parte es porque los adultos encargados de enseñarles a hacerlo pues no lo hacen o no lo hacemos. Mal compañero de infancia les estamos dando y no nos estamos dando cuenta ¿cómo les influirá en su aprendizaje y en su crecimiento, en su forma de ser cuando se hagan adultos?

necesidad educación tecnología

Los mayores problemas

Por lo que veo alrededor de ElMayor, sus amigos y compañeros de clase se mueven sobre todo en dos redes sociales whatsapp e Instagram. Pocos son de momento los que además están en snapchat pero supongo que es cuestión de tiempo y de edad.

En whatsapp tienen varios grupos, en muchos de ellos están los mismos amigos: el grupo de clase, el del fútbol, el de los amigos del barrio, el del trabajo de ciencias,… y así hasta el infinito y más allá.

Les genera adicción, dependencia, la necesidad de andar mirando su móvil para saber cuántos mensajes entraron mientras estaban en clase. Muchos de ellos los tienen apagados en clase pero otros no, muchos de ellos lo tienen silenciado en clase pero otros no, muchos lo usan en clase aunque saben que no deberían hacerlo y casi todos lo sacan en el recreo para comprobar los mensajes que han entrado mientras ellos estaban a sus cosas.

Tienen la sensación de que al ser grupos en los que hay amigos pueden decir las cosas sin pensar y no se dan cuenta de que ni pueden ni deben. Las discusiones en whatsapp pueden ser tremendamente complicadas y cuando eran más pequeños, al final, las madres (sobre todo de las niñas) terminaban participando y mediando en esas discusiones, con lo que el conflicto se magnificaba y la discusión de patio de nuestra época se hacía eterna en el tiempo y en el espacio.

Para muchos psicólogos, están en el momento en el que necesitan desarrollar relaciones interpersonales basadas precisamente en la “inteligencia interpersonal” algo que necesiten para desarrollar la empatía, precisamente una de esas carencias que les venimos echando en cara a los jóvenes en general desde hace años.

Sin empatía no hay autocontrol y a través de una pantalla es imposible generar empatía, no es positivo para ellos en este momento y no lo será en su futuro, les estamos dejando que se formen como futuros adultos con una capacidad para empatizar con su prójimo muy sesgada ¿después nos escandalizaremos cuando no sean solidarios con los demás, cuando se centren en un individualismo desmedido, cuando el egoísmo mueva sus vidas?¿por qué no vamos tomando medidas ahora?

No tienen claros los límites de su intimidad, sí ya saben que no se deben hacer fotos de determinado y con determinada ropa (al menos quiero pensar que lo saben...) pero no tienen claro que difundir una foto en la que no sólo salen ellos puede generar problemas a terceras personas, a sus propios amigos.

Y esto se puede aplicar tanto a whatsapp como a Instagram, donde a veces suben fotos o videos sin pensar tanto en el entorno como en lo bonita que pueda ser la foto o la cantidad de “likes” que puedan darles sus supuestos amigos.

Lo de los supuestos amigos de Instagram es otro factor a tener en cuenta, partiendo de la base de que un niño de 12 años no puede tener un perfil en esta red social con esa edad, todos sabemos que son muchos los que lo tienen y se “comunican” con sus amigos a través de él.

Sus amigos, en muchos casos personas que no conocen de nada. Muchos de estos niños han hecho privados sus perfiles después de hablar con sus padres sobre este hecho ¿un niño de 10, 11 ó 12 años con un perfil público en Instagram? Pero después el niño ha admitido como amigo a todo aquel que se lo ha pedido llegando a superar los quinientos. Adiós privacidad de ese perfil, como es obvio.

infancia móvil redes sociales

Yo aquí me planto

Sí, de momento yo me planto y en mi casa seguiremos como hasta ahora, sin que mis hijos tengan móvil propio.

Ni las redes sociales ni los dispositivos tecnológicos son malos por sí mismos, pero tendremos que enseñar a nuestros hijos a usarlos con sensatez, con sentido común, con respeto a los demás y a sí mismos.

Igual que les enseñamos a nadar antes de dejarles solos en la piscina, deberíamos hacer lo mismo con su primer móvil por ejemplo y tengo la sensación de que ni lo hacemos ni nos planteamos que estamos fallando en una de nuestras obligaciones para con nuestros propios hijos.

3 comentarios:

  1. Hola Pilar, te comento: mi hijo mayor está en segundo de ESO y tiene móvil desde primero, se lo compró con sus ahorros pero ya habíamos decidido que lo permitiríamos. La historia de supervisión ha ido de más intensa a muy poco, eso sí: mi hijo y mi hija nos oyen hablar de proteger la privacidad y respetar a los demás desde que eran muy, pero que muy pequeños.

    En casa TODOS los dispositivos se usan en la misma estancia, y él no se va con el móvil a la cama, de hecho solo una vez hemos tenido una pelea porque quería acabar no se qué partida a las 10 de la noche. Y lo saca en contadas ocasiones, aunque como no tiene datos solo lo podría utilizar si se arrima a un wifi público (y de confianza, que esto él también lo sabe). Al insti no lo lleva porque están prohibidos, aunque a mí no me gusta que los prohiban, preferiría que tuvieran profes de esos que les enseñan a usarlos con finalidad educativa, y moderadamente (o sea no durante toda la jornada escolar, pero eso es otra cosa).

    No sé, lo que querría transmitir es que a pesar de que para mi mayor es más fácil 'engancharse' a las TIC que para la pequeña, también es un geek (no por el móvil sino por los videojuegos), y eso se tiene que tener en consideración a la hora de valorar el uso de dispositivos y contenidos. Y por otra parte, mis hijos hasta el momento equilibran bastante bien la presencia en la calle con sus iguales con la tecnología; y aún más: como el entorno es propicio, cuando muchos de la quinta de mi hijo ya hacen botellón, él sigue con las cabañas y vive aventuras increíblemente emocionantes en bici.

    Si que es verdad que los padres a veces no tenemos en cuenta el tema de los límites y somos demasiado permisivos con el uso de redes sociales, para empezar no conocemos ni siquiera detalles legales. En casa seguimos aconsejando sobre prudencia, y seguimos muy de cerca las evoluciones, incluso nos sentamos a jugar a la PS, o valoramos tal o cual contenido, es decir, mis hijos hacen pero hay una supervisión, por así decirlo, y desde luego revisamos las conversaciones, pero sin obsesionarnos, porque yo necesito ir confiando en ellos.

    ¿Que a veces se nos va la mano y no valoramos antes de permitirles?, hablo en general... pues sí, pero no es menos cierto de que muchos nos (o se) quejamos de que el móvil los vuelve sedentarios, pero si rascas, resulta que son los padres los que tienen miedo de que el peque coja la bici y vaya a según que sitio, o que se mueva más allá de las cuatro calles de su barrio... Habrá de todo, y creo que cualquier familia que se ponga a analizar lo está haciendo bien; en esto juego con ventaja porque como doy charlas en AMPAs, me doy cuenta de que en realidad si que existe preocupación, aunque ya se sabe que quien va a una Escuela de Padres es porque tiene cierta conciencia.

    A veces parece todo muy complicado y no lo es, y al revés también pasa Xd. ¡Menuda sábana te he metido!

    Abrazos compi.

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  2. Jajajajajaja... ¡¡tus sábanas son geniales maja!!
    Estoy muy de acuerdo en muchos puntos Macarena pero otros creo que depende muchísimo de la forma de ser del propio niño y eso.. lo complica un poco más, si cabe.
    Lo de los detalles legales creo que somos una excepción los padres que nos planteamos la necesidad de conocerlos, sinceramente y aunque suene un poco fuerte.
    Coincidimos en tener los dispositivos en una zona común, nosotros hacemos lo mismo y cualquiera puede ver/comentar sobre lo que están haciendo los demás, niños y adultos. Me parece que es sano para ellos.
    Y me gusta la idea de que no tenga datos... es una forma de evitar que por ejemplo lo usen cuando no deben, como les pasa a algunos compañeros de clase de mi hijo.

    Gracias mil por compartir la reflexión Macarena. :-) Como siempre es un gusto leerte.

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  3. aayysss qué guerra me das!
    ¿cuándo necesita móvil un hijo? cuando sabe usarlo.
    Como cruzar los semáforos, desde que tu niño va en el carrito empiezas a hablar de ahora no, que está rojo, ahora si, que está verde.
    Pero por alguna razón, eso no lo hacemos con el móvil.
    ¿qué niño de 6 años no sabe mandar wasap a la abuela desde el móvil de mamá? y porqué no se aprovecha ese momento y se le explica de qué va esto?
    ¿qué ganas retrasando la llegada del móvil? nada, y menos cuando tienen tablet o el ordenador, aunque sea en el salón.
    Lo que tienen que hacer es ganarse el móvil, "eres mayor para poner la mesa/limpiar tu cuarto/hacer unos macarrones, eres mayor para usar el móvil porque considero que has aprendido"
    no pongas puertas al campo, ni a internet

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¿Alguna idea al respecto que te apetezca compartir?
¡¡Genial!!
..y muchas gracias por hacerlo.

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