Bofetadas de realidad, niños sin derecho a ser niños

Derechos Infancia Presión Social

Hoy iba a hablar de otra cosa pero la realidad ha decidido calzarme un guantazo con dos historias, sobre todo una de ellas, que hacen que sea demasiado superficial hablar de otros temas y demasiado injusto no hablar de niños, niñas separadas de sus madres, niños que se sienten distintos aunque no lo sean. Niños que parece que en este país y en esta época no tienen derecho a tener derechos.

Todos habéis oído hablar del autobús de esa organización ultra pero muy pocos habéis puesto nombre a los niños que sufren esa discriminación y pocos, muy pocos habéis oído hablar de Izar, yo la descubrí el viernes y no puedo dejar de pensar en ella.

Yo iba a hablar de otra cosa. Sí, algo relacionado con nuestra vida, nuestra experiencia como familia, la mía como madre, como mujer pero no, voy a hablaros de cosas que no he vivido, que no he sentido y que ojalá no viviera nunca nadie y no tuviera que sentir nunca una persona.

Castigar a una hija

convivencia violencia género infancia

Sí, porque en el fondo es eso lo que iba a pasar con Izar, una niña que el jueves pasado cumplía tres años y a la que hace sólo unos meses su padre trató de asesinar acuchillándola.

Sí, a eso se le llama violencia de género. Matar a los hijos para hacer daño a las madres, pero no es ese el tema que me empuja a escribir hoy. Como tampoco lo es el hecho de que su madre sin delito de sangre y con tres cuartos de su condena cumplidos, haya conseguido el 2º grado gracias a la presión social y no el 3º como consiguen muchos otros presos en situaciones menos favorables que la suya.

No, yo sólo quiero pensar y escribir del daño que se le hace a una niña de menos de tres años desvinculándola de su madre porque eso es lo que dice la ley.

No, lo siento. En casos como este sólo consigo acordarme de esa frase que dicen dijo Gandhi: “Cuando una ley es injusta lo único correcto es desobedecer”. Lo mismo ni siquiera es de Gandhi pero es que eso también da igual en un caso tan sangrante como este.

Cuando empezaba a escribir este post la noticia es que Izar iba a ir a un centro de acogida de Valencia o iba a vivir con su abuela, no lo tenía muy claro. Antes de terminar de redactarlo me he enterado de ese segundo grado que va a permitir que madre e hija sigan viviendo juntas, en un centro de acogida en Madrid.

No es la mejor solución pero sí es mejor que separar a esa niña de su madre, sin lugar a dudas.



Más que hacerte oír, mejor háztelo ver

igualdad respeto cariño infancia

La presión social ha tenido mucho que ver en la noticia que os contaba antes, en el hecho de que Izar pueda seguir viviendo con su madre como venía haciendo hasta ahora.

La presión social ha hecho también que los mensajes de ese famoso autobús naranja financiado por esa organización ultra y minoritaria, dejen de circular por las calles, dejen de herir a cientos de niños y niñas en nuestro país, dejen de estigmatizarlos ante los ojos de los demás, presión social que ha llegado desde muchos sitios y parece que ha avergonzado a más de uno.



Lo bueno que ha tenido esto es que estamos hablando de personas como Ángela que decidió que tenía que estudiar más que nadie porque siendo trans lo iba a tener más complicado que nadie. Personas como Elizabeth que tuvo que cambiar de instituto o como Paula que dejó dos veces de estudiar. Personas como Rion que se plantean cómo firmar cuando tiene que enviar un curriculum de trabajo a sus 21 años ¿con su nombre real o el legal?

Sí, al final la realidad me ha llevado a escribir de situaciones que no he vivido. Nunca me han separado de mis hijos cuando han sido bebés por una ley injusta y mis hijos no sufren de discriminación por ningún motivo ni en su centro escolar ni en su entorno. ¿Somos unos privilegiados? No, lo injusto es lo otro, lo que os he contado.

Lo injusto es que no velemos por encima de todo por la felicidad de los niños. 
Lo injusto es que las leyes no cuiden de los más desprotegidos, los menores de edad. 
Lo injusto es que esta sociedad esté enferma cuando ve “pecados” o errores, donde los niños ven normalidad. 
Eso es lo injusto y lo extraño y lo que deberíamos empeñarnos en cambiar, cuanto antes. 

2 comentarios:

  1. Vaya! Me ha encantado! Está genial hablar de cosas que no hemos vivido porque da igual! Estamos empatizando y ayudando a difundir algo injusto cómo bien hablas! Y qué razón tienes en todo lo que dices. Olé

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    1. ¡Gracias me alegro de que te haya gustado!

      La verdad es que no deberíamos permitir que dejara de ser noticia algo tan injusto, al menos hasta que deje de ocurrir...

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¡¡Genial!!
..y muchas gracias por hacerlo.

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