10/02/2017

El futuro del planeta y el derecho a vivir bien merecen ir a juicio

fuego cambio climático

Que un grupo de niños portugueses se planteen denunciar a Europa por no frenar el cambio climático me parece una buenísima noticia y me encantaría que se propagara con la misma virulencia con la que el fuego devastaba Portugal hace sólo unos meses.


Hay noticias que te sacan una sonrisa que te devuelven la fe en la humanidad incluso en circunstancias tan tremendas como las que han  vivido en Portugal este verano, ardiendo por los cuatro costados.

Hay mucho por hacer, es cierto pero anima mucho ver que hay quien quiere mejorar las cosas y que las nuevas generaciones de ciudadanos parece que tienen muy claro cuáles son las prioridades.


Como era de esperar los niños portugueses que se han aventurado a denunciar a 47 países europeos por no frenar el cambio climático viven en una de las zonas arrasadas por el fuego este pasado verano y para financiar esta demanda han lanzado una campaña de “crowdfunding” con la que se puede colaborar desde cualquier parte del mundo.

Pretenden recaudar los 39.700 € que cuesta demandar a estos países en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, nadie dijo que la justicia fuera barata.

Sus razones son poderosas, van a alegar que la estrategia para frenar el cambio climático que han puesto en marcha o secundado estos 47 países es un fracaso y amenaza algo que es intocable: su derecho a vivir.

Porque es cierto. Las políticas que están llevando a cabo la mayoría de los países en el mundo van en contra de los derechos humanos y parece que sólo estos niños se han dado cuenta y se han plantado ante los gigantes.




¿Gigantes o molinos?


juicio derechos humanos Europa

Habría que empezar a pensarlo siguiendo el ejemplo de estos niños de la región portuguesa de Leira.

Quizás no consigan ganar o quizás sí lo hagan. Si consiguen con esta acción despertar a más ciudadanos que exijan su derecho a vivir, quizás habrán ganado y habrán demostrado que no eran gigantes, sino molinos.

Están asesorados legalmente por la ONG Global Legal Action Network y aunque va a ser el primer caso en el que se lleva a juicio a varios gobiernos al mismo tiempo por no tratar adecuadamente el cambio climático, también es cierto que el caso se basa en los éxitos ya conseguidos por todo el mundo sobre este mismo asunto: el cambio climático.

No podemos quedarnos de brazos cruzados simplemente mirando cómo se destruye nuestro planeta de una forma u otra porque no haciendo nada también estamos haciendo. Participamos de esa destrucción si no nos oponemos a ella.


De hecho y siguiendo con Portugal, resulta que el propio cambio climático hace más difícil de lo habitual la regeneración de las zonas quemadas en un incendio forestal.

No hay manera de evitar el desastre si no nos ponemos a ello entre todos. Lo bueno es que hay iniciativas además del tirón de orejas de estos valientes niños portugueses.



Proteger los bosques con dinero


Tribunal Derechos Humanos Planeta

Sí, es una de las medidas que se han puesto en marcha últimamente y que se ha comprobado que tiene mejores efectos que reducir las emisiones de los países ricos aunque está claro que no son medidas excluyentes y que quizás lo más sensato sería poner ambas en vigor.

Si tenemos en cuenta que la deforestación es la segunda fuente más importante de emisiones de carbono a la atmósfera después de la quema de combustibles fósiles, está claro que deberíamos estar tomando todas las medidas oportunas para parar este suicidio progresivo que estamos viviendo en el planeta.

La experiencia se puso en marcha en el año 2012 y se ofreció a los dueños de las zonas más boscosas de Uganda pagarles en torno a los 20€ por cada hectárea de bosque que protegieran intacta.

Los resultados obtenidos han sido altamente satisfactorios según los investigadores de la Universidad de Northwestern, desde donde se puso en marcha el estudio.

Claro que si pagamos a los países pobres mientras permitimos que en nuestra casa se talen encinas milenarias, no estamos haciendo una política especialmente coherente ¿no os parece?

Pues es lo que hacemos en España, no hace falta salir fuera para ver el escaso respeto que tenemos a nuestro planeta.

Talamos encinas de cientos de años en Salamanca que forman parte de la Red Natura 2000 para que la empresa minera Berkeley pueda extraer un mineral de baja calidad.


Teniendo en cuenta que España es el país europeo con más riesgo de desertificación es evidente que talar encinas no va a ayudarnos a disminuir este riesgo, más bien todo lo contrario.

Deberíamos empezar por cambiar la actividad humana que está consiguiendo en gran medida que casi dos terceras partes de la superficie del país estén expuestas a este problema.

Habrá que animar a nuestros niños a denunciar a los gobiernos que ponen en riesgo su derecho a la vida gestionando mal el agua, arrancando árboles centenarios y no tomando medidas contra los incendios antes de que estos se produzcan.

1 comentario:

  1. Una inicitiva maravillosa. Te olvidaste de poner el link al Crowdfounding. O yo no lo he visto

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¿Alguna idea al respecto que te apetezca compartir?
¡¡Genial!!
..y muchas gracias por hacerlo.

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