10/09/2017

Educar a niños feministas por su propio bien

educación igualdad género


Siempre hablamos de la necesidad de educar a las niñas en la igualdad pero se nos suele olvidar que es igual de importante educar a los niños en la igualdad.


No puede haber igualdad real si la mitad de la población sigue manteniendo algún tipo de prejuicio con respecto a la otra mitad, esto es pura lógica ¿verdad?

Entonces… ¿por qué nos cuesta tanto entender que los niños deben ser tan feministas como las niñas? A fin de cuentas es tan bueno para ellas como para ellos.




Volvemos a tener los adultos la responsabilidad de que así sea y en eso la educación es fundamental, desde que son pequeños.


Los niños también lloran

niños feministas

Para empezar, deberíamos dejar que sean sobre todo personas y las personas tienen sentimientos y sensaciones, sentimientos de pena, de tristeza y sensación de angustia o de miedo.

¿Somos igual de permisivos con los niños a la hora de dejarles expresar lo que sienten?

“¡Venga que tú eres un machote, no vas a llorar por eso!” Con buena intención pero seguimos reprimiendo y frustrando en demasiadas ocasiones, casi sin darnos cuenta.

Igual que las niñas deben poder jugar al fútbol si les apetece, los niños deben poder jugar a pillar o a los juegos considerados quizás más femeninos ¿por qué no?

Según los expertos, las habilidades más ligadas a las mujeres (la empatía, la cooperación,…) se valoran poco a poco cada vez más y a los niños, sin darnos cuenta, no les estamos permitiendo desarrollarlas, dejarlas fluir.

Pero por otro lado los investigadores señalan que la razón de esto es que la sociedad sigue pensando que aquello que se considera “femenino” es menos importante, es menos valorado y que por eso separamos a nuestros hijos de esos conceptos, de esos comportamientos, como una forma de protegerles aunque en el fondo no hacemos más que limitarlos.



El mejor ejemplo: en casa




Ya os contaba hace sólo unos meses como la educación de los hijos se apoyaba también en el reparto de tareas domésticas pero hay pequeños detalles que se pueden tener en cuenta:


  • como adulto debes oponerte a los roles de género domésticos, no siempre tiene que fregar mamá como no siempre tiene que ser papá el que cuelgue un cuadro, por poner sólo dos ejemplos de lo más comunes
  • los niños que juegan tanto con amigos como con amigas aprenden a comunicarse mejor y a solucionar los problemas de una forma más dialogante
  • muéstrale que está haciendo algo mal si su comportamiento es machista, no lo dejes pasar, su edad no puede ser una excusa.
  • no emplees con él bromas sexistas ni trates de ridiculizarle aunque sea en broma con términos despectivos relacionados con el género (“Corres como una niña” no es una forma correcta de educarle)
  • no es fácil pero charla con él, busca puntos en común y momentos de complicidad como lo harías con una niña. Combate los estereotipos hablándole, leyendo juntos o compartiendo una buena película.


Si, puede sonar simple e incluso naïf pero el ejemplo en casa es fundamental para desterrar comportamientos machistas a la larga. Involuntarios tal vez pero no por eso menos machistas.

Los niños pueden y deben saber limpiar, cocinar e incluso cuidar y cuidarse, siempre teniendo en cuenta su edad como es lógico. Igual que las niñas pueden y deben aprender o practicar lo que les apetezca.

No se trata de algo imposible y sin embargo sigue siendo algo en lo que hay que enfatizar ya que hemos podido conocer hace sólo unos días que en nuestro país más de la mitad de los niños sigue creyendo que las tareas de casa son responsabilidad sólo de mamá, independientemente de que mamá y papá, los dos, trabajen también fuera de casa.

No nos damos cuenta pero según algunos psicólogos, los niños son particularmente receptivos a los modelos que les rodean, por lo visto incluso lo son más que las niñas.

Esta en nuestra mano ser su modelo, ser un buen modelo para ellos y sobre todo de cara a su futuro.



Pequeños gestos, grandes historias


educación deberes machismo

Os cuento un par de historias. Una nos es muy común, una mamá occidental se dispone a ayudar a su hija con los deberes de lengua. Tiene que rellenar unos espacios en blanco en unas frases con la palabra correcta. Hasta ahí todo normal.

La madre comienza a leer el ejercicio y se da cuenta de que las frases gramaticalmente son correctas pero educacionalmente son horribles por la carga machista que demuestran.

Ni corta ni perezosa decide cambiar las frases, dejar los mismos huecos para que su hija rellene con las palabras correctas y enviar a la niña al día siguiente al colegio con esas correcciones.

Antes de eso hizo una foto a los deberes originales y a los modificados que había hecho ella y la subió a su muro de Facebook. Obviamente se hizo viral.

El ejemplo de esa madre para su hija seguro que ha supuesto más para su educación en igualdad que ninguna charla o ningún argumento.

La otra historia es más complicada, es la de una niña que renunció a su infancia como niña para poder estudiar.

Decidió que su futuro en Afganistán no podía ser el de su madre y sus tías y precisamente con la ayuda de uno de sus tíos y con la reprobación de sus padres, dejó de vestirse, moverse y actuar como una niña para vestirse, moverse y actuar como un niño.

Su audacia la llevó hasta la universidad sin dejar de sortear un montón de obstáculos pero ella tenía clara que la única llave que estaba a su alcance para salir de una vida de dependencia era la educación.

Su ejemplo debería animar a muchas niñas y a muchos niños a sentirse iguales a sus compañeras, no son mejores que ellas por el hecho de ser niños como tampoco son ellas inferiores por el hecho de no serlo.

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